Ben Dupré: sobre los orígenes de los derechos humanos

 "Los orígenes modernos de los derechos humanos (que no el nombre) se encuentran de manera destacada en los textos del teórico político inglés John Locke. En el período inmediatamente posterior a la Revolución gloriosa inglesa de 1688, Locke sostiene que hay ciertos derechos que pertenecen de manera evidente a los individuos en virtud de su condición humana; son naturales, en el sentido de que, en tanto fruto de la esencia natural del hombre, son inalienables (no se puede renunciar a ellos) y universales (pertenecen a todos por igual). Los tres derechos principales que menciona Locke -la vida, la libertad, la propiedad- los recogió Thomas Jefferson el el borrador de la Declaración de Independencia de Estados Unidos (1776). Son básicamente negativos: el filósofo afirma, en desafío al absolutismo político, el derecho del ciudadano individual a ser libre frente a la autoridad arbitraria y la interferencia del Estado. La legitimidad del gobierno se basa en su capacidad para defender esos derechos, y el ciudadano tiene la prerrogativa de derrocarlo en el caso de que no lo haga". 

"Filosóficamente, los debates más encendidos sobre los derechos se han centrado en su fuente o fundamentos. La convicción de Locke de que eran fruto de la ley natural -que se seguían de la esencia natural del hombre- la elaboraron posteriormente los philosophes de la Ilustración francesa, en especial Montesquieu, Voltaire y Rousseau, cuyas opiniones encontraron su expresión definitiva en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, un texto revolucionario que proclamaba que <<los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos>> y que <<la finalidad de toda asociación política es la preservación de los derechos naturales e imprescriptibles [inalienables] del hombre>>. El desmantelamiento filosófico del concepto de ley natural lo emprendió a mediados del siglo XVIII el filósofo escocés David Hume, que cuestionó la idea de que nada prescriptivo y basado en valores (como los derechos) podía inferirse a partir de algo descriptivo y basado en los hechos (como la naturaleza del mundo y de los seres humanos que lo habitan). Posiblemente el rechazo más mordaz fue el del filósofo utilitarista Jeremy Bentham: <<Los derechos naturales no son más que una tontería -escribió en 1795-, los derechos naturales e imprescriptibles, tonterías retóricas, tonterías sobre zancos>>. Su opinión es que un derecho es <<el hijo de la ley>>, es decir, una cuestión de convención humana, y que los derechos están justificados, como todo lo demás, si tienden a promover la utilidad o la felicidad humana". 

DUPRÉ, Ben, 50 cosas que hay que saber sobre política, Barcelona, Ariel (Planeta), 2011, pp. 20-21. 

John Locke (1632-1704)



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