Ilustración, agricultura y meteorología


  
   "Parece ser que España contó en el siglo XVIII con menos sobresaltos y una variabilidad menos extrema que en los siglos precedentes e incluso que en el XIX. Entre 1720 y 1760 no hay constancia de esas grandes olas de frío que habían sido tan frecuentes y dañinas anteriormente, y los inviernos suaves seguidos de veranos no demasiado extremos se prolongaron hasta la década de los 90, cuando volvieron sobre todo los años lluviosos, con nuevas inundaciones y riadas, y con ellas las rogativas pro serenitate (para que no lloviera). Pero en general el siglo no fue tan tremendo, sobre todo en los años que coincidieron con el reinado de Carlos III, del que podríamos decir que le tocó en suerte un buen clima durante los años de reinado (1759-1788). En ellos fue cuando también se empezaron a extender por España las nuevas prácticas de agricultura de la mano de Campomanes. Y al conde de Campomanes le debemos también un avance en la recopilación de los datos meteorológicos, gracias precisamente al interés que tenía en la disciplina y en su repercusión en la agricultura, consciente, como hombre de Estado, de la influencia silenciosa del clima en la economía general. Así, en 1784 el conde de Campomanes ordena a los corregidores y alcaldes mayores que remitan cada quince días a la presidencia de Castilla noticias relativas al <<temple del aire y de las lluvias, nieblas, vientos, nubes, rocíos, tempestades y demás meteoros que observasen, señalando su influencia favorable o nociva en la vida vegetal, y la que ejerzan sobre la riqueza consiguiente, o desmejoramiento y pérdidas de las cosechas>>. 

BRASERO, Roberto, La influencia silenciosa. Cómo el clima ha condicionado la historia, Barcelona, Espasa, 2019, pp. 196-197.


"[...] en un informe de comienzos del mes de diciembre de 1783 de Miguel Fernández de Zafra, corregidor saliente de Alzira, para quien la preocupación que invadía a sus vecinos obedecía a «la continuación de intemperies, inundaciones, avenidas de ríos y barrancos y demás calamidades que se experimentan de un tiempo a esta parte». Preocupación, en cualquier caso, plenamente justificada en un período en el que, como ahora sabemos y pese a que la Pequeña Edad de Hielo tendía a suavizarse de manera progresiva, la atmósfera sufrió bruscas oscilaciones detectadas, entre otros, por el barón de Maldá. Ello nos conduce a plantearnos en qué medida la observación de los fenómenos meteorológicos y de la naturaleza preocupaba, no sólo a los científicos e interesados en general o a los campesinos como principales sujetos pacientes, sino también a los gobernantes de los diferentes Estados deseosos de disponer de la mejor y mayor información posible para prevenir lo peor o, llegado el caso, aportar las soluciones más adecuadas en el menor tiempo posible. En esta línea cabría inscribir la orden cursada en 1784 por el presidente del Consejo de Castilla, Pedro Rodríguez Campomanes, a todos los corregidores y alcaldes mayores del país para que remitieran al Consejo con una frecuencia quincenal un informe pormenorizado referido al «temple del aire y de las lluvias, nieblas, vientos, nubes, rocíos, tempestades y demás meteoros que observasen», con el fin de determinar las consecuencias que ello pudiera tener sobre la «riqueza consiguiente, o desmejoramientos y pérdidas de las cosechas». Para Rico Sinobas este Proyecto estadístico meteorológico agrícola impulsado por Campomanes viene a ser un claro reflejo de la mentalidad agrarista de la Ilustración hispana y de las preocupaciones que generaba el desarrollo de un sector económico tan dependiente de los vaivenes climáticos. Estuvo en vigor hasta que la guerra de la Independencia lo hizo inviable, y aunque se retomó tras la conclusión del conflicto bélico, a comienzos de la década de los treinta del siglo xix se abandonó definitivamente".

ALBEROLA ROMÁ, Armando, "Un «mal año» en la España del siglo xviii. Clima, desastre y crisis en 1783", en HUETZ DE LEMPS, Xavier y LUIS, Jean-Philippe, Sortir du labyrinthe. Études d’histoire contemporaine de l’Espagne. Hommage à Gérard Chastagnaret, Madrid, Casa de Velázquez, 2012, pp. 325-345. Disponible en Sortir du labyrinthe - Un «mal año» en la España del siglo xviii - Casa de Velázquez



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