Valls i Taberner: la Marca Hispánica, su repoblación
"Según los autores árabes Alhaquem, en el año 811-812, decidió atacar una vez más a los cristianos; no precisan, sin embargo, si envió sus tropas hacia el N.E. o bien a la región de Guadalajara. Pero esas luchas, infructuosas ya por ambos lados, llegaron a cansar a los adversarios; y como el emir propusiese una tregua de tres años al rey de Aquitania*, éste la aceptó. A finales del año 812 una embajada musulmana llegó a Aquisgrán a solicitar la ratificación imperial, que Carlomagno, viejo ya y fatigado, otorgó, cerrando así la serie de sus proyectos y aspiraciones con relación a España. El año 812 marca el fin de las tentativas de conquista franca en la cuenca del Ebro; la Marca Hispánica alcanza entonces sus límites definitivos.
La repoblación de la Marca al igual que la de la Septimania se debió principalmente a la afluencia de españoles fugitivos de la España musulmana que se establecieron en los territorios conquistados por los francos, colocándose bajo la soberanía y la protección de los monarcas carolingios. Estos tuvieron que promulgar disposiciones especiales para protegerlos contra las extralimitaciones de sus propios agentes y funcionarios. Carlomagno, en el año 812, habiendo recibido las quejas y peticiones que le presentaron algunos hispani de los condados de la Gotia y de la Marca Hispánica, decidió tomar medidas para cortar los abusos y vejámenes de que eran objeto. A tal fin encargó al arzobispo de Aix, Juan, que se pusiese de acuerdo con el rey de Aquitania* para convocar a los condes de los territorios repoblados por los hispani y redactar un estatuto en favor de éstos. Además un precepto del 2 de abril les garantizó la posesión de las tierras que por cultivo continuado y mediante la prescripción trentenaria habían adquirido, prohibió se les hiciese víctimas de arbitrarias exacciones, y dispuso fuesen reparadas las injusticias que contra ellos se hubiesen cometido.
Dos años después, el 2 de abril, murió el gran Emperador, cuyas magnas empresa dejaron una huella y un recuerdo indelebles en la historia de Occidente, y cuya memoria fue objeto de veneración en determinados lugares, como por ejemplo, en la ciudad de Gerona que un tiempo le tuvo por santo, dedicándole un oficio litúrgico especial".
VALLS I TABERNER, Ferran, Marca Hispánica, Barcelona, PPU, 1987, pp. 71-74.
* Nota: el rey de Aquitania era el hijo y heredero del emperador Carlomagno. Aquitania no era un reino independiente del Imperio de Carlomagno, era una parte de ese Imperio.

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